Árbol de entrevistas

La segunda etapa de nuestro trabajo, una vez escogido el tema, consistía en elaborar el árbol de entrevistas mediante el cual poder desarrollar nuestro proyecto. Era necesario darle una estructura a las ideas que flotaban en nuestra cabeza, organizar nuestras intenciones estableciendo claramente cómo debían ser los sujetos a los que posteriormente entrevistaríamos. Tras pensarlo y debatirlo concienzudamente, nos terminamos decantando por una estructura que, como era lógico, daba gran importancia al factor de la edad como elemento diferenciador entre las posibles mujeres entrevistadas.

En un primer momento pensamos, incluso llegamos a estar bastante convencidos, de que el principal sesgo debía separar a las mujeres autónomas de las asalariadas. Finalmente, sin embargo, el factor de la edad pesó más, creemos que por razones obvias. Iban a existir grandes divergencias entre una mujer de 60 años y una de 25, incluso entre una de 30 y otra de 45, por lo que vimos consecuente establecer una división por edades. Una división en tres bloques: el primero, entre los 20 y 30 años; el segundo, entre los 31 y los 45; y el tercero, de 46 en adelante.

Realizada la primera segmentación, la más importante, nos dispusimos a acotar todavía un poco más el espectro de entrevistadas, buscando una forma más concreta de clasificarlas. Y, de nuevo tras largos minutos de conversación, de intercambio de posturas entre los miembros del grupo, se tomó una decisión. Casi por unanimidad, se determinó que esa segunda división se realizaría en base al ámbito laboral de cada una, de forma que quedasen configurados cuatro subgrupos separados por su orientación profesional. Al fin y al cabo, más allá de la edad, pocas cosas hay que permitan diferenciar mejor a una persona que su medio de trabajo, suponiendo que la mayoría de las veces este lo han escogido, al menos en cierta medida, las mujeres entrevistadas. Así pues, en este encasillado de nuestra muestra por profesiones, dispusimos cuatro grupos, como habíamos mencionado antes: docencia, investigación y comunicación; arte y creatividad; restauración, ocio y turismo; banca, finanzas, empresa y jurídico.

Establecida ya esa segunda división por sectores profesionales, y satisfechos con nuestra capacidad de síntesis, dimos por finalizada la estructuración de nuestro árbol de entrevistas, y nos pusimos manos a la obra para comenzar la siguiente fase: la elaboración de los cuestionarios.

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